viernes, 6 de julio de 2012

una historia diferente

Se la encontró en la calle, caminando chocaron, los viejos nuevos amigos, sin querer el semáforo complice carmín, los dirigió uno frente a otro, saludándose entre la multitud que iba y la que venía, alguien tenía que ceder, y fue el quien retrocedió para empezar la charla.


Hace tanto que no se habían visto, años habían pasado, pero no dejaban de conversar cada vez que podían, sentían tanta curiosidad uno del otro, que parecían una pareja de gatitos en su edad mas juguetona.
tenían prisa, y se les pasó, esos ojos encontrándose entre sí, los hizo olvidar del mundo y sus estúpidas obligaciones, nada tiene sentido al enamorarse, y todo vuelve a tenerlo al convertirse en amor.


De pronto una nube muy negra sobre sus cabezas, empezó a lanzar bombas acuáticas, tuvieron que correr, el departamento de él estaba muy cerca, la invitó a pasar hasta que la lluvia terminara, y apenas ella traspasó la puerta, escampó.


A ella no le importó, ya el vino estaba servido en dos copas anchas, y su sonrisa cálida parecía ser lo único que necesitaba porque sentía frío,  pasaron las horas, entre copas y risas, de fondo se escuchaban algunas canciones de Cepeda, y el sol entraba entre las cortinas, dando un ambiente de luz y oscuridad que parecía de alguna película de antaño, un suave roce de sus dedos con las manos de ella al entregarle la copa, que aún sabiéndolo no quería creer que iba a ser la ultima de ese día porque entraba ya en otra dimensión, donde importan otras cosa; solo ese simple roce sirvió para alimentar la hoguera de deseo que venía encendiéndose poco a poco, ella sintió que algo dentro explotó, y no pudo más que quedarse inmóvil al sentirlo acercándose, como el mas bello depredador que había visto en su vida, suave, con movimientos casi tan imperceptibles como la rotación de la tierra, de pronto ni el aire cabía entre los dos, mientras el queriéndole explicar con sus ojos que siempre la había soñado, incluso antes de conocerla, no pudo mas que caer en la tentación de robarle un beso, que al principio era tímido como niño de escuela, pero que en verdad fue gasolina para incendiar dos bocas, que hartas de desearse por fin podían revelarse en paz.


Como Dios manda, la ropa empezó a estorbar, como Dios manda, sus manos empezaron a desnudarse uno al otro, y como Dios manda empezaron a adorarse con sus besos. la piel, desnuda de ambos, se vestía de besos y caricias del otro, las manos parecían multiplicarse, para tocarse, plantando banderas en lugares donde sentían jamás haber sido tocados, en lugares, que se se regalaron para siempre, el mañana no importaba, el tiempo no existía, solo existía la gloria.


Despertaron abrazados, a pesar de que a ninguno le gustaba la cursilería, ella se sentía tan a gusto en ese lugar, que por fin se dio cuenta, porque a tanta gente le gustaba ese tipo de arrumacos, siempre lo había odiado, pero es que nunca lo había intentado con la persona correcta.


la vida es así, lo que nos da sin pedir, nos quita por mas que roguemos que no se acabe, se hacía tarde, tenía que irse, se vistió, sus ojos casi dejan una lágrima caer, él, en silencio, ya entendía todo, besó sus manos, besó su frente, besó sus ojos... la besó... sabía que no iba a volverla a ver... no se contuvo, y la levantó de la cintura con una mano, cuando ella jugaba a intentar escapar, rieron y le levantó entre sus brazos, besó su boca nuevamente, por ultima vez y le sonrió...


-Algún día nos volveremos a ver, mi amigo y yo te estaremos esperando... -dijo él
-Ella Respondió - cual amigo?
-ya Sabes cual-, dijo el, mirando hacia abajo de su ombligo.
-ella sonrió mordiéndose los labios, ya sus ojos no decían "hasta nunca", escondían un "puede ser"


eso les bastó para ser felices.







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