miércoles, 26 de octubre de 2011

la búsqueda

ella camina, y en su camino dibuja con sus pisadas en la arena, una silueta que solo puede significar amor,
ella es un alma divina, dentro de un cuerpo divino, es pecado no enamorarse, es prohibido no suspirar, si sus ojos se llegan, por cosas de la vida con los míos encontrar...

esta bien, se encontraron, y los ojos hablaron, no falto tiempo, en ese micro segundo que duro esa conexión, todo lo que había que decirse se dijo, ya solo había que dejar al resto de nuestros cuerpos hacer lo suyo...

aunque la boca no quería hacer su trabajo, solo basto tu sonrisa para que no quisiera parar de hablar, de contarte todo lo que aprendimos mientras te buscamos, de convencerte que soy yo el que esperabas, soy yo el que en vidas pasadas algunas veces felizmente te encontró y que en otras vagó sufriendo porque nunca tu ser apareció.

pero volviendo al cuento, a nuestro cuento; al ahora, a nuestro ahora, dejame tomar tu mano, que mi mano me pesa las mil vidas si no lleva la tuya entrelazada, dejame llenarme por dentro con tu aroma, que no hay mejor dolor que el dejar salir el aire que una vez te llevo a mi interior, dolor insufrible, cercano a la muerte, pero que se disipa y me revive, porque nunca me faltara la fuerza de respirar si te tengo cerca.

ahora si, que no dejas de reir con mis locuras, cada risa tuya es una cura para alguna cicatriz en mi alma, ya no sabría decir si alguna vez fui malo o triste, ya nada sé, vivir el eterno momento que dura el segundo que te veo, y si se extiende seré mas que inmortal, seré un Dios.

con la violencia de un arma de fuego, te alejas sin saber si volveré a verte, con la paciencia de un enfermo terminal que espera su muerte tranquilo, asi espero la vida que algun día regresará si es que te veo.

yo se, porque no olvido ni aun muriendo y reencarnando, como nos divertimos conociendo nuestras almas a través de nuestros cuerpos, dejando banderas en ese revulu que hacemos en la cama, donde senos, boca, vulva, cuerpo, pene pechos, piernas, nalgas, brazos manos, caricias, amor, todo se distingue por partes y en cámara lenta, como una película clásica que pareciera nunca hemos visto pero que sabemos es la mejor película de la humanidad. y en lecho de vida, en medio de esa locura que los mas recatados le llaman lujuria, donde ya recuerdas todo, y mi nombre se difunde regado en tus gemidos, es que comprendemos que la búsqueda ha valido la pena, que la desesperación de la espera no ha llegado ni a hacer un rayón al diamante en que se convirtió nuestro amor desde el primer momento en que te vi.


solo espero verte siempre, solo espero verte otra vez...